Los relojes más excentricos de la literatura

Desde el punto de vista de la simbología, un reloj es instrumento para reflexión sobre la vida y la muerte, es el testigo presencial, y silencioso, de todo lo que ha pasado en nuestras vidas. Las horas más importantes y que siempre nos acompañarán: la de nacimiento y la de muerte, para recordarnos que todo tiene su final, que nada dura para siempre, que tiene fecha de caducidad.

Dentro de la literatura encontramos varios relojes, algunos como referencia de la visión de mundo del escritor, y en otros casos, como alegoría de la vida. Así lo ven algunos de los grandes escritores de todos los tiempos.

Julio Cortázar lo toma como protagonista en su texto “Instrucciones para dar cuerda a un reloj” y lo coloca como una carga, como una sentencia de muerte.  Pero no es el único que ha hablado del tema.

Adolfo Bioy Casares la mencionado el reloj en varias oportunidades y con él alude a la vejez y a la muerte. Además, lo usa como elemento para cerrar algunas de sus historias.

Por su parte, el escritor español Fran Muño tiene un poemario titulado “La Hora de los relojes” y juega con ellos, con lo que alcanzan, con lo que pueden lograr.

La literatura fantástica no escapa del manejo del simbolismo de los relojes, muestra de ello tenemos el giratiempo de Harry Potter, una pieza que le permite regresar al pasado y completar los espacios vacíos en su historia.

Es muy probable que no consigas estos relojes en tu vida diaria, sin embargo, y para que te cautives con el pasar del tiempo, puedes usar un modelo como el de Tecnocio.com, una pieza ideal que combina tecnología y comodidad.